COLABORANDO
CON SU ACTIVIDAD FÍSICA
Cada
año son más las personas que forman parte de la tercera edad, quisiera entregar
algunos antecedentes que nos permitirán tomar conciencia o profundizar aún más en
los beneficios de la práctica de la actividad física, la que no debe estar
ausente tampoco en esta etapa de la vida.
Lo
que es cierto y claro es que el envejecimiento ocurre en todos los organismos
vivos y que este proceso proviene de una compleja interacción de efectos
biológicos y socioambiental, es decir, de lo genético y lo adquirido, (por
ejemplo la exposición a la radiación).
Podemos
señalar algunos cambios que se producen por el envejecimiento:
o Cambios a nivel molecular.
o Cambios a nivel celular, relacionados con la
extensión del ciclo de la división celular.
o Deterioro a nivel de órganos y tejidos.
o Deterioro de la piel.
o Disminución de la capacidad vital.
o Descenso del nivel inmunitario.
o Disminución de la capacidad respiratoria
pulmonar.
o Baja el tono muscular.
o Disminución de la memoria y la actividad
intelectual.
o Disminución del sentido del equilibrio y la
coordinación.
o Aumento del colesterol.
o Pérdida de la habilidad social.
Se
ha demostrado que se puede postergar las alteraciones del cuerpo producidas por
el envejecimiento teniendo una actividad física acorde a su situación
personal. Mencionamos algunos beneficios
de la actividad física para esta etapa de la vida.
ü Mantención
de la fuerza muscular, resistencia y velocidad: Los cambios biológicos en el músculo
esquelético como la reducción del tamaño y el número de fibras musculares
usadas y su correspondiente trastorno en la unión muscular se debe más a la
inactividad que al proceso de envejecimiento.
ü Metabolismo
óseo: La actividad
física estimula el metabolismo óseo, la inactividad conduce a una pérdida
excesiva del contenido mineral del esqueleto lo que hace perder su densidad.
ü El volumen
sistólico y el sistema cardiovascular disminuye con la edad: Los ejercicios aeróbicos (consumo máximo de
O2), reduce la pérdida de esta capacidad contribuyendo, además a reducir la
presión arterial.
ü Mala
tolerancia a la glucosa: A partir
de los estudios de regulación hormonal en personas enfermas de edad avanzadas,
aparece una mala tolerancia a la glucosa con el grado de envejecimiento y la
inactividad, el grado de esta anomalía es proporcional al grado de inmovilidad
y el ejercicio mejora esta situación relacionando con un aumento de la
sensibilidad a la insulina observado después de
periodo de un entrenamiento físico.
Todo
lo anteriormente señalado, más el mejoramiento de la autoestima, la integración
y consideración social, hace que los efectos de los daños de una posible
depresión sean mitigados.
Finalmente,
tenemos que tener presente que los ejercicios en esta etapa deben tener las
siguientes características:
·
Que sean de
carácter aeróbicos y submáximos.
·
Que
participen siempre la mayor cantidad de grupos musculares.
·
Que sea
sistemáticos.
·
Que no se
realicen actividades complicadas.
·
Ojalá que
siempre sean realizados bajo una supervisión estrecha, para evitar riesgos de
caída o sobrecarga cardiovascular.
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