martes, 7 de octubre de 2014


Los adultos mayores  más necesitados comen en la casa de un santo


No es solo la comida: todo en esta casa tiene un sabor y un aroma divinos. Hasta los nombres son una experiencia religiosa. María Jesús Rojas Barrantes ya está sentada al mismo extremo de la misma mesa, casi al centro del comedor. Ese es su lugar de lunes a sábado, por el derecho que da la costumbre. Son 10 para las 12. Mitad de semana. Puntual como siempre, ella aguarda a que le alcancen el almuerzo que paga con un gracias y un “Dios los bendiga”.
María Jesús saca una cuchara de una vieja cartera. “Acá todo es gratis. Lo único que tienes que traer es hambre y tu cubierto”, confiesa dentro del ambiente más popular de la Casa Donde Nació San Martín de Porres (ese es su nombre oficial), en Jr. Callao 535, en el Cercado, frente al Santuario de Santa Rosa.

Y luego, lapicero en mano, María Jesús se pone a resolver un juego para armar palabras, de un folleto titulado “Sopa de letras”, justo antes de que venga la sopa de verdad. “Debo ejercitar mi memoria, sino después cómo me voy a acordar de traer mi cuchara”,
Su rostro, surcado por líneas que sus ocho décadas han impreso, trasunta la misma carga de vejez difícil que reflejan los de los otros cien comensales sentados en mesas rectangulares, bajo el aura eclesial de un par de copias de “La última cena”, de Leonardo da Vinci.
María Jesús viene religiosamente a diario desde Los Olivos. “Soy pobre y en casa no hay qué comer. Vivo con un hijo que me cuida, pero que no tiene un trabajo estable [...] No me gustan los feriados porque en esos días acá no hay atención”, añade la señora.
Esta casa es de la orden dominica y, como dice su nombre, vio nacer al santo peruano el 9 de diciembre de 1579. Tras varias refacciones, hoy luce como una típica casona republicana del Centro Histórico.

[Foto] Adulto mayor: los más necesitados comen en la casa de un santo

OBRA DE SAN MARTÍN DE PORRES

Unas mesas más allá está José Gutiérrez Sarco, de 76 años. No es carpintero como José de Nazaret, él vende caramelos en las calles y vive en el Rímac, solo con su hermano, también adulto mayor. “Acá satisfacen nuestras necesidades. Esto es el cielo”, dice mientras enrosca unos apetitosos tallarines rojos.


Buscar que brindar el apoyo necesario en cuanto a alimentaciòn para adultos mayores, debido a que ellos necesitan seguir una alimentacion balanceada y nutritiva sin que se vean afectados por la ingesta de algo que pueda caerles mal. Una vez mas concientizar y tener la fuerza de voluntad para lograr darle autonomia, seguridad y bienestar a nuestro adulto mayor.

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