Según un
estudio cualitativo de los aportes de las personas adultas mayores, ademas de
aportar económicamente en el hogar también cumplen con el cuidado del
hogar y de los familiares pequeños que tiene como son los nietos.
En primer lugar, esto permite que las hijas y nueras que
cuentan con niños puedan incorporarse al mercado laboral y traer al hogar algún ingreso monetario que de otra
manera no se percibirían, aunque dada la situación ellas
deberían trabajar de todas maneras desde su hogar para
cuidar simultáneamente a sus hijos aunque de todas maneras estos
ingresos no servirían de mucha ayuda.
En segundo lugar, el cuidado de los niños por las personas
adultas mayores, va mucho mas allá del aporte económico, ya
que también reciben afecto y la formación humana
que ellos imparten, lo cual no podría ser comparada
con el cuidado de una persona contratado y mucho menos en este contexto de
pobreza. Por lo tanto, esta asistencia resulta invaluable y significa
una contribución ala calidad de vida del hogar en su
conjunto.
En tercer lugar, ademas de la crianza de los nietos ellas,
las personas adultas mayores, tienen sobre ellas la responsabilidad de las
actividades diarias, como cocina, lavado, planchado etc, es decir, se
dedican simultáneamente a la atención de las propias
actividades domesticas
El estudio cualitativo de la investigación llega
a concluir que por un lado es cierto que las personas adultas mayores en
condiciones de pobreza no podrían sobrevivir sin las
transferencias monetarias y en especies que reciben de los hijos que viven
en su vivienda así como los que no viven con ellos. De igual forma
pasaría con los hijos y sus respectivas familias, si no contaran con la
vivienda del adulto mayor, el apoyo monetario, el cuidado de los nietos,
y demás actividades
domesticas. De esta manera se
comprueba empíricamente que las transferencias
intergeneracionales circulan en ambos sentidos con similar importancia.
Por ultimo, esta investigación nos permite tomar una
especial consideración en las personas que sobrepasan los 70
años, población que en mayoría no
tiene pensión de jubilación, ni seguro de salud, y cada vez
se ven imposibilitados para realizar actividades laborales y continuar con el
cuidado de los nietos, lo
cual perjudica a los demás miembros de la familia que
tiene que correr con los gastos de salud y sus necesidades
mas elementales, contribuyendo mas a hundirlos en la pobreza.
La situación de las hijas empeorara en el sentido de que ellas
son las que en la mayoría asumen
el rol de cuidadoras, quienes deberán dejar su trabajo para cuidar de
sus padres, o en el mejor de los casos precarizarán aun mas sus
condiciones de trabajo.
Las condiciones de vida en contextos de pobreza podrían ser peores si las familias no
se organizaran de la manera en los que están actualmente sus
condiciones serían mucho peores.
FUENTE: El Comercio
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