En el Perú la mayoría de personas son
jóvenes, como en la mayoría de los países en desarrollo, el 38% de la población
es menor de 15 años y sólo el 6% es mayor de 60 aunque se tiene previsto que
para el 2025 será mayor del 12%.
Esta estructura demográfica ya ha
empezado a variar en las últimas décadas y se debe sobre todo a la declinación
de las tasas de mortalidad y fecundidad, según la ultima encuesta de fecundidad
señala un promedio de hijos por mujer de 4.1 para el periodo de 1984 - 1986, y
esto ha ido reduciendo en comparación de las cifras del año 1972 ( 6.1 por
mujer). Las tasas de mortalidad infantil se ha elevado a 116mil en menores de 5
años, y de 82mil de 0 a 1 años, esto ha creado una dramática situación en la
que lo principal es priorizar la atención de los problemas de acuerdo con su
magnitud.
Los adultos mayores a pesar de ser la
minoría no han recibido el trato que necesitan, es evidente que las
posibilidades para la supervivencia y el cuidado de su salud la tienen los
ancianos del estrato social alto o medio alto, es decir, con mayor poder económico.
En los sectores populares, la pobreza discrimina a los mayores de una atención
de primera categoría. Sólo el 25% aproximadamente de los ancianos están
amparados por la Seguridad Social, ellos son los jubilados de empresas publicas
o privadas que aportaron a un sistemas de pensiones durante su vida laboral y
aseguraron la protección en su vejez.
En cambio los que no aportaron y no
tuvieron la posibilidad de ahorrar, si no tienen el apoyo de sus familiares
están condenados a una vida desamparada.
Algunos de ellos son acogidos por
instituciones caritativas, pero no todos tienen la fortuna de caer en estos
centros. Los seguros sociales, los centros de salud están a cargo de médicos
generales sin formación en geriatría, es decir que no reciben el trato correspondiente.
El Ministerio de Salud
que ha señalado los problemas de salud de la población peruana
simplemente ha eludido el tema de los adultos mayores, no ha habilitado ni un
servicio, ni un consultorio de geriatría en los hospitales generales del país.
Y esta situación se viene de años atrás. Las FF.AA y P.N.P cuentan con unidades
geriátricas e inclusive con un centro geriatrico moderno anexo al hospital
general (Marina de Guerra). A pesar de que las instituciones no gubernamentales
tienen una amplia voluntad de servicio al adulto mayor sus limitaciones
financieras, sociales y políticas no permiten que estas puedan ejercer como lo
quisieran.
Aunque existieran recursos
financieros no se podrían tomar en cuenta las medidas para mejorar la situación
de los adultos mayores en nuestro país, y esto se debe a la falta de
información verídica y el desconocimiento del perfil del envejecimiento en el
Perú.

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